Paisaje: producción y fantasía

Los patios y el cultivo del tiempo

Otro día de sol. Una señora mayor vende ramas de sauce
ceniciento en la esquina de la calle. Los niños
sosteniendo las ramas plateadas,
componían una imagen muy bonita.
Derek Jarman

Paisaje: producción y fantasía se propone como un señalamiento en proceso, abierto, para descubrir y resignificar los modos colaborativos entre humanxs y naturaleza para hacer mundos; mundos donde quizás ya no es posible distinguir los límites entre unos y otros. Desde la perspectiva artística el desarrollo de esa colaboración aparece manifiesta en las experiencias que cristalizan diversos modos de habitar, no sólo en las representaciones tradicionales del paisaje sino también en el acontecimiento sensorial de la vivencia. Siguiendo, a Maurice Merleau-Ponty en sus discusiones acerca de las categorías kantianas de espacio y tiempo, podemos decir que, para que exista una representación o una perspectiva del mundo, primero es necesario conceder a nuestra percepción el privilegio de la experiencia. La experiencia, en este sentido, necesita una comunidad de especies que interactúen y produzcan una escena vital donde todxs seamos generadores de sentido, creadorxs, criadorxs, artistxs. Es mucho más que difícil, es prácticamente imposible e innecesario en este contexto, trazar una genealogía de la historia del paisaje, aunque fuera únicamente de la Provincia de Córdoba o los paisajes serranos del interior del país que se constituyeron en iconos de dicho género. Justamente, porque esa jerarquía del género pictórico sucumbe a la linealidad cronológica y el complejo estilo de la ciudad, las arboledas, el cielo, las naranjas en otoño, los pequeños brotes de palan –palan se mueven hacia el tiempo y el espacio, interactúan en nosotrxs y nosotrxs en ello, incluyéndolo todo, pero en otro orden. Aunque es importante aclarar que no renegamos de esa tradición, de la pintura y sus hacedores, de Antonio Pedone en su precario caballete invocando lo agreste, de las deliciosas estaciones plasmadas por José Malanca, de las barrancas de Horacio Álvarez, de la imponente y roja montaña de Ongamira de Octavio Pinto, de las misteriosas terrazas de Ernesto Farina o las desfachatadas naturalezas muertas de Rosa Farsac, entre otros. A ellxs, los invocamos desde el margen solitario al que se retiraron para ver algo en el paisaje que brillaba, algo del mundo que puede hacer a nuestras vidas más amables y felices, pero sobre todas las cosas, meditativas y esperanzadas. Agradecemos la belleza porque ella es abertura, en su íntima fragilidad, algo que rodea lo que hacemos, que no es una cosa o un objeto es, más bien, algo que pierde su forma y se nos escapa.
Por su parte, la genealogía literaria, filosófica o antropológica también es inmensa, el criterio de voces o escritos acudió a nosotros, mucho más que nosotros a ellos, se fueron sumando a la práctica curatorial como aliados de un procedimiento en movimiento, donde el contexto singular de pandemia nos confirmó la necesidad de configurar nuevos mapas, otros recorridos y regiones para la existencia. Oscar Caeiro escribió, en 1975, un libro único “Paisaje Literario Cordobés” y en él recorre las obras escriturales que produjeron “imágenes perdurables”. En el primer capítulo, denominado “Las Sierras” escribe: Luis de Tejeda pudo ver la montaña desde arriba sólo cuando un sueño se llevó su “fantasía” hasta ponerla “del aire en la región alta”: “De allí miré por cenit /subir de la tierra baja / un monte piramidal / a la fábrica estrellada…” Nada tan irreal como imaginarse allá en lo alto, contemplando la montaña que ascendía, con extraño movimiento, desde la tierra. Caeiro nos cuenta de las visiones del poeta, de un sueño donde las Altas Cumbres evocan, según numerosas interpretaciones, a la madre, asociando la montaña a lo femenino. La fantasía es esa capacidad de evocar una experiencia fuera de la razón, una vigorosa trama de sentidos e imágenes donde algo inédito, se revela. Si, visitamos la que fue casa del poeta, ahora Museo de Arte Religioso Juan de Tejeda, encontramos no sólo muchas referencias iconográficas que configuran la geografía religiosa de la época colonial, imágenes cusqueñas de vírgenes-montañas, por ejemplo, sino también un espacio dimensional que cuestiona toda linealidad, el tiempo allí permanece encriptado. Esa huella de lo temporal recuerda lo que Giorgio Agamben revela en “Infancia e Historia”: La tarea original de una auténtica revolución ya no es simplemente cambiar el mundo, sino también y sobre todo cambiar el tiempo. Por su parte, en el monumental libro “El Mito de la Diosa” las autoras Anne Baring y Jules Cashford afirman que: la visión latente que se expresa en la amplia gama de imágenes de diosas es constante: la visión de la vida como unidad viva. La diosa madre, dondequiera que se encuentre, es una imagen que inspira una percepción del universo como todo orgánico, sagrado y vivo. Más adelante, las autoras nos advierten que, es en nuestra época, donde esas representaciones rituales se desvanecen. Un recorrido por la ciudad, por los patios de casas coloniales, de edificios históricos, de museos antiguos, conventos y monasterios nos permitieron ingresar en el paisaje como si entráramos a un gran útero, al cuerpo fértil de nuestra Venus que sueña. Allí, suceden cosas, las plantas crecen desde hace 200 años y ofrecen sus limones frescos y amarillos.
En el Museo San Alberto niñas huérfanas viven desde el día en que las hermanas se ofrecieron a cuidarlas, entre ellas la maternidad es misteriosa, pero también es algo concreto y amoroso como cuidar del otro, ayudarlo a crecer. En otra esquina de la ciudad, en el Museo Histórico Marqués de Sobremonte, un balcón de madera como un ojo gigante observa la ciudad que cambia y se extiende, nació la ciudad un día, hubo caminos de tierra y hubo pueblos originarios que no compraron la tierra, porque la tierra no se compra ni se vende. Y luego una casa, que ahora es Centro Cultural España-Córdoba, donde en amplios patios se realizaban diversas actividades, entre ellas, la huerta doméstica. La huerta era el lugar del alimento, donde las diferentes temporadas del agraciado clima cordobés las frutas y hortalizas desplegaban sus voluptuosas carnalidades. Al parecer y según cuenta Caeiro, tal como lo reflejan algunos poemas de la época, no sólo los vegetales sucumbían a ese encanto voluptuoso y el huerto era elegido también por los amantes como lugar de encuentro, saltaban los muros vecinos para perderse escondidos en las nocturnas sombras de los árboles, ocultos y desnudos en los huertos de eros. Es imposible no tentarse e invitarla a Marosa Di Giorgio para que nos ilustre la escena: A veces, en el trecho de huerta que va desde el hogar / a la alcoba, se me aparecían los ángeles. / Alguno, quedaba allí de pie, en el aire, como un gallo / blanco -oh, su alarido, / como una llamarada de azucenas / blancas como la nieve o color rosa. Por último, el patio del Cabildo Histórico de la Ciudad, un territorio transitado y conocido que se muestra de otro modo, se invita a reconocerlo de manera lúdica. La arquitectura, las flores, el patio con reminiscencia sevillana son la morfología de la obra, donde se inventa un paisaje. Patios y el cultivo del tiempo, es una invitación a recorrer estos sitios como si fuera la primera vez, en cada uno de ellos encontraremos artistas generando instalaciones o perfomance, acciones específicas que ingresan en esa otra temporalidad y traman para la memoria y la experiencia un nuevo pliegue, en esa complejidad histórica y antropológica. Silvana Montecchessi, Mariana Guagliano, Leticia Obeid, Cecilia Richard y Rosa González son las invitadas a habitar esos espacios durante la Feria de Arte Córdoba 2021, mientras que la artista Sofía Torres Kosiva propondrá un recorrido por la ciudad para llegar a cada sitio, vagando en ella. Por otra parte, un ciclo de charlas con curaduría de Emilia Casiva reúne voces diversas que traman un diseño paisajístico desde la filosofía, la poesía y las artes visuales, necesarias y variadas narraciones interdisciplinarias.
Por último, Griselda Pollock nos ayuda a sintetizar la fuerza de lo femenino, el cuerpo de la montaña y los tiempos que cambian, los que cultivamos en la incesante fusión de experiencias, cuando dice en “Visión y Diferencia. Feminismo, feminidad e historias del arte” que no solo debemos comprender que el arte es una parte de la producción social, sino también que en sí mismo es productivo, es decir produce de manera activa significados. A eso también nos referimos cuando pensamos en el concepto de producción, en el contexto del paisaje tensionado por el aspecto imaginativo. Esa tensión que, dibuja un recorrido de nuestras vidas y nuestros cuerpos atravesados por la cultura, pero nunca atrapados en ella, siempre produciendo desde nuestros lugares, en nuestro paisaje.

Luz Novillo Corvalán y Mariana Robles
Curadoras

Biografía de las curadoras

Luz Novillo Corvalán 1973 / Córdoba

Es Licenciada en Pintura de la Facultad de Artes, Universidad Nacional de Córdoba (2002) y Especialista en Procesos y Prácticas de Producción Contemporánea, UNC (2018). Artista, gestora cultural, curadora independiente y galerista. Realizó numerosas curadurías en museos e instituciones, entre las más recientes, se destacan: Las ciudades construidas sobre otras ciudades, Eduardo Hoffmann, Cajasol, Sevilla España (2020), Tándem, Casa Naranja (2019), Tiempo de Aventuras, Museo Evita Palacio Ferreyra (2017), Retrato de un artista, Eduardo Hoffmann, Museo Emilio Caraffa (2016), El teatro del mundo, Eugenio Zanetti, Museo Genaro Pérez (2014). Fue curadora de Zona Bonino, Feria Mercado de Arte, Municipalidad de Córdoba (2013) y coordinadora general de la Muestra Internacional Afuera! Arte en Espacios Públicos, Córdoba (2010). Fue programadora del Centro Cultural España-Córdoba entre 2002 y 2006.
Actualmente reside en Ciudad de Córdoba.

Mariana Robles 1980 / Buenos Aires

Estudió Bellas Artes en la Escuela Figueroa Alcorta y Filosofía en la Universidad Nacional de Córdoba. Publicó los libros Línea de Atlas (2010); El árbol de los reflejos (2013); Constelación Escarlata Turquesa (2013); Los niños de Renoir (2016); Alfabeto de la noche (2017); Tres mujeres Planchadoras (2017); Escrituras Rituales. Ensayos sobre arte y literatura (Los Ríos, 2018); Melancolía (Borde Perdido, 2019); El nacimiento de lo extraño (2020); El Aburrimiento (2020); Las Chispas de las Cosas (2021). Es Doctorando en Letras (UNC) y docente en la escuela Figueroa Alcorta. Su obra plástica se desarrolla en torno al arte textil, la pintura el dibujo y la cerámica. En la actualidad trabaja en el área de investigación del Museo Caraffa. Reside en la Ciudad de Córdoba.

Exposición Los patios y el cultivo del tiempo

Exposición presencial, un recorrido por patios históricos de la ciudad de Córdoba.

Curadoras: Luz Novillo Corvalán y Mariana Robles

Sofía Torres Kosiba 1974 / Córdoba

Es artista visual, Especialista en Estudios de Performance, docente y curadora independiente. Realizó numerosas exposiciones entre ellas “Y si pudiera…Lo invadiría todo” MEC Museo Emilio Caraffa (2016); “Extraños. Un profundo resonar” Museo Genaro Pérez (2016); “Bravaria, Barroca, Barracuda” Galería Selva Negra-Buenos Aires (2018-19) “Mal de Agrimony” MAMBA Museo de arte moderno-Buenos Aires (2019); “Bravaria.El reino inexistente.” MUMU- Museo de las mujeres-Cordoba (2019); entre otras. Es integrante de “Hotel Inminente”, AVAA- Artistas Visuales Autoconvocades de Argentina, TAF Trabajadorxs de Arte Feministas Cba. y del equipo de investigación en performance “Las Bonus Track”. Actualmente vive y trabaja en Córdoba.

Performance: Flânerie. Desvío y desvarío.

Sofía Torres Kosiba

En un itinerario fluido visitaremos 5 patios patrimoniales y a quienes los habitan.

La artista propone un recorrido desde el Cabildo hacía el resto de los patios guiando al público por todo el circuito. El recorrido de la perfomance es el siguiente: Cabildo – Museo Luis de Tejeda – Museo San Alberto – Centro Cultural España Córdoba y Museo Marqués de Sobremonte.

Rosa Mercedes González 1955 / Córdoba, Argentina

Es artista Visual. Egresada de la Escuela Provincial de Bellas Artes Figueroa Alcorta. Fue seleccionada y premiada en numerosos premios nacionales e internacionales. Asimismo, integró numerosas muestras colectivas en Córdoba, Buenos Aires y Santiago de Chile. Sus obras integran las colecciones de los Museos Emilio Caraffa, MACRO (Museo de Arte Contemporáneo de Rosario), Museo Evita- Palacio Ferreira; la Universidad Torcuato Di Tella posee obras suyas dentro de la colección Ed Shaw. Son parte también de colecciones particulares de Estados Unidos, Inglaterra, España, Uruguay y Chile. Actualmente, vive y trabaja en Córdoba.

Cabildo Histórico

Rosa Mercedes González


Festival de Ocurrencia

En el centro, en el corazón del patio del Cabildo Histórico, las plantas rodean mi mesa de trabajo: tijeras, pegamentos, revistas, trinchetas, papeles, cartones, agujas, pinceles, hilos, un universo dispuesto para crear. En otra mesa, un zig-zag de postales intervenidas: geografías, personajes, bestias, plantas, flores de cartón se asoman, se mimetizan entre los mares, montañas y puentes del acordeón de imágenes. Los cordeles de columna a columna atraviesan el patio con garabatos de mis bitácoras, poemas, pequeños relatos, fanzines y guirnaldas haciendo un festival de ocurrencia. La idea es hacerle un vestido al patio para que los escenarios se abracen y rompan fronteras. Cho Bracamonte y Floripandio desparraman estampitas con su exquisito taller ambulante de xilografía. Mis amigas, las tres inquietas, Sandra Abichain, Dolores Corcoba y Agustina Pesci. jugaran conmigo en el armado del zig-zag. Con Dolores enhebraremos palabras picantes, frases inciertas para hacerle un collar al acordeón.
Teatro de sombras: La Rosa Negra estrena “Malas compañías”en la Sala Herbert Diehl. Invitada especial: Daniela Bartolomé.

Silvana Montecchiesi 1980 / Córdoba, Argentina

Es ilustradora botánica, artista visual y docente. Egresada de la Escuela Provincial de Bellas Artes, Dr. José Figueroa Alcorta. Realizó el Posgrado en Gestión de Emprendimientos Culturales y Creativos, F.C.E, (U.N.C.) y estudió Ciencias Biológicas. Fue seleccionada y premiada en numerosos premios específicos en torno a la ilustración científica. Se desempeña ilustrando en el Museo Botánico de Córdoba, dicta talleres de dibujo botánico en espacios públicos y privados del país, forma parte del colectivo de artistas Expedición. Participó en exposiciones individuales y colectivas Córdoba, Mendoza, Salta, La Pampa, La Plata y Buenos Aires. Lleva a cabo un proyecto de investigación, Ciudad Medicinal y otros sobre pigmentos y aromas naturales de plantas nativas de Córdoba.

Museo de arte religioso Juan de Tejeda

Silvana Montecchiesi


Siete momentos del día

En los jardines se respira utopía, un recurso que utilizamos para visualizar algo intangible como la felicidad. Tanto cuando recordamos un momento agradable o tan solo con la idea de ello, las plantas se hacen presente. Es curioso, pero siempre ajardinamos nuestros sueños. De alguna manera, engalanamos con flores y árboles las ideas de alegría y buenos momentos. Lo mismo sucede cuando un dolor nos acusa de algún acceso o el sueño tarda en llegar, aparecen esos saberes que nos transmitieron nuestras generaciones pasadas donde las plantas eran parte de la vida cotidiana y sus consuelos. Respetando los ritmos de la naturaleza, cultivando la huerta como el ego; las plantas son parte de nuestras vidas y nosotros de ellas.
Siete momentos del día es un instructivo de contemplación, para salirse de lo que nos dejó el día y sus ruidos y conectar con la naturaleza, despojándonos de todo y adentrarnos a él con una mirada más perceptiva. Así, llegan los recuerdos a través de un aroma, admiramos sus formas y colores u observamos como en las diferentes representaciones artísticas nos van dejando mensajes. Otras, se convirtieron en plantas migrantes a través de diferentes culturas y otras resisten en sus lugares a pesar del cemento y la urbanización. Reconocer y conocer, admirarlas en sus apariencias y en lo que ocultan cultiva nuestra mirada que crece y se emancipa con cada yuyo resistiendo en su baldosa.

Mariana Guagliano 1986 / Buenos Aires, Argentina

Desde 2001 reside en Córdoba. Estudia Artes Visuales, Diseño de Indumentaria y Gestión Cultural. Participó de seminarios, clínicas y talleres (dentro del campo de las artes, la filosofía, la moda y la historia del arte). Desde el 2012 comienza a investigar y a realizar estudios en relación a la performance y al arte textil. A realizado muestras colectivas, individuales y de performance. Durante el 2017 estudió en Ecole Lesage de París. Actualmente se encuentra formándose en la carrera de Sociología. Dirige su propio taller de artista y se desempeña como diseñadora, docente en artes visuales, textiles e historia y sociología de la moda y el arte. Su obra se encuentra en importantes colecciones públicas y privadas.

Museo de arte religioso San Alberto

Mariana Guagliano


¿Puede la aguja unir historias partidas?

¿Quiénes eran aquellas niñas huérfanas que vivían en el hogar? ¿Quiénes eran las madres de esas niñas? En el Museo San Alberto funcionó un hogar para niñas huérfanas que llamó por completo mi atención y curiosidad. La maternidad me atraviesa, entonces, no puedo dejar de preguntarme quienes eran esas pequeñas y también quienes eran sus madres. ¿Cómo fue que llegaron allí? ¿Cómo fue la vida de esas mujeres anónimas y esas hijas desconocidas, para siempre separadas?
Al pensarlas o visualizarlas en ese espacio, un espacio que como muchos otros patios disponía a las mujeres a las labores domésticas, al saber artesanal de la vida cotidiana, percibí la fuerza de un lenguaje invisible, heredado en el tiempo. Seguramente, siguiendo las costumbres de la época, habían adquirido saberes propios de los colegios de señoritas como el bordado, todas esas mujeres sabían bordar y lo harían sincronizando sus cuerpos más allá de las distancias y el abandono.
¿Puede la aguja unir historias partidas? Es una acción y puesta en escena donde algunas mujeres bordadoras ingresamos a esas historias rotas evocando los nombres de esas niñas, atravesamos la época con técnicas comunes a los monasterios y escuelas de la época. Una ofrenda ritual para contar la historia del silencio que, habla otras lenguas, en pequeñas hiladas de jardín florido.

Cecilia Richard 1965 / Córdoba, Argentina

Es artista visual y joyera. Orfebre autodidacta (1988) Lic. en Escultura, UNC. (2001). Creadora, directora y docente en Caelum – Espacio para la joyería contemporánea. Desde 2002 dicta clases en su taller particular. Participa de workshops dirigidos por Iris Eichenberg, Jorge Manila, Gemma Draper, Estela Saez Vilanova entre otros. Expone grupal e individualmente en Argentina, Alemania, Inglaterra, Polonia, España, USA, México y Suecia. Parte de su exploración dentro del campo de la joyería indaga las relaciones que pueden establecerse entre sujeto y objeto, sus límites e implicancias. Desde 1990 practica Gimnasia Rítmica Expresiva Sistema Susana Milderman, disciplina psicofísica que atraviesa su vida y obrar. Vive y trabaja en Córdoba, Argentina.

Centro Cultural España-Córdoba

Cecilia Richard


HaSer un Talismán – Joyería para un jardín

HaSer un Talismán – Joyería para un jardín es una acción/ intervención en el patio del CCEC. Me interesa pensar el territorio como entidad viva y dinámica donde desplegar un cuerpo de joyas hechas de piel de naranjas. El jardín, al recorrer su topografía, encuentro que puede evocar tanto un pasado lejano de huerta como acciones diversas de nutrición, albergadas en su paisaje actual. La pieza central en, este despliegue precioso, es Abaco: un collar. Esa obra en proceso crece diariamente mediante la costura sucesiva de cáscaras; una naranja bebida, cada mañana, desde el inicio de este tiempo de restricciones y distanciamiento, ofrece su frondosa piel.
Abaco cuantifica, materializando el transcurrir de un tiempo. Es un talismán, refiere a la autodeterminación para “ayudar” a la suerte y la magia, un conjuro de fuerzas y protección. ¿De qué me alimento? ¿Qué alimento? Es una física – psíquica, emocional y mental. Por otra parte, Joyería para un jardín propone jugar con más cáscaras de las naranjas, construyendo una malla o red, dicha trama se realiza con otres invitados a coser, bailar y enjoyar un jardín vivo, para haSer un talismán del planeta que somos.

Leticia Obeid 1975 / Córdoba, Argentina

Es artista visual y escribe. Estudió en la Escuela de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba en 2001, y en 2003 tuvo una beca de la Fundación Antorchas para experimentar en el área de video, medio en el que sigue trabajando. Ha publicado tres novelas y exhibido en numerosas muestras, entre ellas la 6º Bienal Del Mercosur, Porto Alegre (2007) y de la 54º Bienal de Venecia (2011). Vive y trabaja en Noetinger, Córdoba y Buenos Aires.

Museo Marqués de Sobremonte

Leticia Obeid

Obeid realiza un proyecto vinculado a la historia de la casa, archivos y otras situaciones posibles. Su mirada artística explora intersticios entre la escritura y lo real, una búsqueda que será planteada a partir de documentos, objetos y otras cosas pertenecientes a la colección del Museo.

Derivas del Paisaje

Ciclo de charlas

Presencial

Centro Cultural España Córdoba

Curadora: Emilia Casiva

Biografía de la curadora

Emilia Casiva 1981 / Río Gallegos

Emilia Casiva es Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba, y estudió Historia del Arte como alumna invitada en la Universidad Nacional Autónoma de México y el MUAC. Su actividad se centra en la escritura crítica y el trabajo editorial en textos vinculados a las artes visuales. Ha colaborado con ensayos y reseñas sobre muestras, colecciones y procesos de obra en distintos libros, catálogos y revistas. En 2018 publicó el libro La retirada, lloviendo, una octogésima parte del futuro junto con Nicolás Balangero (Casa 13 ediciones). Participa también en la gestión y comunicación de proyectos artísticos. Ha recibido diversas becas de formación y producción en estos ámbitos, en Argentina, México y España. 
En 2021 fue seleccionada para participar del Programa de artistas, críticxs y curadorxs del departamento de Arte de la Universidad Torcuato Di Tella. Desde 2016 codirige Unidad Básica, Museo de Arte Contemporáneo de Córdoba, junto a Carla Barbero.

Los lugares a las charlas son por orden de llegada con cupo según disposición del COE.

Jueves 16 de septiembre de 2021 · 19:00 h

La vida de las cosas

Charla Inaugural
Colectiva Materia y Gabriela Milone
Noelia Billi, Guadalupe Lucero, Paula Fleisner (CABA) y Gabriela Milone (Cba)

Viernes 17 de septiembre de 2021 · 15:00 h

Cosmos y territorio

Belkys Scolamieri (Cba) y Florencia Qualina (CABA)

Viernes 17 de septiembre de 2021 · 17:00 h

La mirada de las ranas

Sergio Raimondi (Bahía Blanca) y Leticia Obeid (CABA-Noetinger)

Sábado 18 de septiembre de 2021 · 15:00 h

Orilla y barranca

Roxana Ramos (Salta)

Sábado 18 de septiembre de 2021 · 17:00 h

Orilla y barranca

Martín Legón (CABA)

Domingo 19 de septiembre de 2021 · 17:00 h

Visiones

Javier Villa (CABA) y Analía Solomonoff (Santa Fe)